Yo guardo:
Guardo el amor de quien fuiste. Guardo las cosas que me diste. Guardo la voz de las experiencias que vivimos juntos, y las que vos me compartiste. Guardo mi amor por la persona que fuiste. Guardo innegablemente algunas de tus palabras que me pegaste y adopté para mí mismo. Guardo el peso de ciertas cosas que me hicieron más fuerte. Guardo los ideales que compartí con vos, al menos para poder revisarlos, y hacerlos crecer conmigo. Guardo, y no me incomoda, el sabor de tus besos, el calor de tu cuerpo, el color de tus ojos, y todo lo que con tu pasión me diste. Guardo clichés y anecdotas, y algunas veces las comparto en fiestas. Guardo mi memoria, aunque no le creo todo lo que dice: miente mucho, tanto para bien como para mal. Guardo las ideas que me dejaste, algunas a revisar y otras que están muy buenas.
Yo dejo:
Dejo las rabias viejas, que estúpidamente alguna vez guardé. Dejo las pesas que erroneamente me colgué de mis brazos (todos saben que el miedo a volar es muy grande). Dejo mi miedo a que no estés, a que te vayas. Dejo mi ego atrás, la mayor de mis anclas, el mayor de mis pesos: mi patético orgullo.
Yo reclamo:
Reclamo mi derecho a llorar, a ponerme mal y a estar bien, aunque no te lo reclame a vos. Reclamo mi derecho a hablarte si tengo ganas, a llamarte si en algún momento me hiciera falta, y fuese a vos a quien tubiese que recurrir. Reclamo mi derecho a dejar estas listas abiertas, para seguir agregando huevadas cuando tenga ganas. Reclamo mi derecho a huir si por alguna razón prefiero evitarte, aunque no reclamo ni acepto la deshonestidad.
Yo acepto:
Acepto que no me hables si no tenés ganas. Acepto que si vos me querés hablar, me hables. Acepto que si vos querés huir, huyas. Y acepto que vos dejes tus propias listas abiertas, para llenarlas con lo que te haga falta. Acepto la paz, el llanto, ponerse mal, y estar bien.
Y muchas cosas más.
Me parece un muy buen promedio, no?
ResponderEliminares demasiado.
ResponderEliminarno sé bien qué decir.