Es lunes por la mañana, y ya amaneció. El loco espera en la parada, mientras el joven sale de su casa. Para ambos en un buen día. El joven hoy se ha levantado enérgico y diligente. El loco, que no durmió en toda la noche, ve su soledad, y ríe en un pequeño espasmo. Ambos se encuentran, esperando el colectivo. En un primer momento, el joven se acerca temeroso, ya que el otro personaje le resulta imprevisible, y esto lo asusta. Para el loco, el joven es una figura atípica, con vida propia, un amasijo de colores y emociones, que lentamente va haciendolo vibrar. Está deseoso quebrar su soledad con algo.
Finalmente, ambos se acercan. La parada de colectivo se disuelve lentamente, en el climax de la situación. Ninguno hace nada, ninguno redige sus emociones hacia el otro (el joven, por puro miedo, el loco, incapacitado está). Y el volcán se apaga. El loco mira fijamente al joven y ríe muy fuerte. Pero no es una risa dolida. Rapidamente, las lágrimas empiezan a brotar de los ojos del joven. Pero el manantial rápidamente se limpia. Ambos dos sueltan sus emociones, de forma luminosa brillante. Y el joven, tímido al principio, abandona su llanto para reír también.
El colectivo tarda, y la euforia mengua. Pero ambos dos sienten como se ha establecido un vínculo eterno entre ellos.
Para cuando la gente aparece en la parada, sólo hay un sujeto en ella, que mira a la nada, y ríe ocasionalmente. Mala suerte para ellos, piensa el joven-loco. Quizá, algún día, ellos también encuentren una parte de sí mismos en su camino, y puedan dejarla subir al vuelo, dejandola soltar lo que tiene para darles. Pero el loco-joven no piensa en esto. Sólo ríe, arbitrariamente, y deja que la luz brille sobre sus dientes.
lunes, 25 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
Son tantas las palabras
que querría decir
Los lugares
que querría mirar
Los consejos, las voces
los ruiditos
que querría escuchar
Las cosas para leer,
los detalles a encontrar
Cosas que querría encontrar con vos
Cosas que descubrí puedo hacer solo
Cosas que puedo compartir con tu recuerdo
Miedos que querría olvidar
Tensiones que a veces me parten la espalda
Vivir se volvió más duro día a día
Ganas de apagar mis sentidos
Saber que estoy tan cerca
Y tan lejos
Disparate que nunca hay que dejar
Y luces que siempre pueden volver a brillar
Así sea aquí adentro
Ya no puedo convidarte con nada de lo que tengo
Pero espero que mis recetas se hayan quedado guardadas
En tu paladar
Mientras mi yo se aleja
Me duermo y me despierto
Y veo como las calles pasan
A veces me da un poco de miedo conocer el recorrido
Y no saber ni donde estoy
Pero creo que es como una central de colectivos
Y todos pasamos por ahí una vez
No importa cuantas vueltas demos
Cuando miramos el mapita, sabíamos que íbamos a llegar bien
que querría decir
Los lugares
que querría mirar
Los consejos, las voces
los ruiditos
que querría escuchar
Las cosas para leer,
los detalles a encontrar
Cosas que querría encontrar con vos
Cosas que descubrí puedo hacer solo
Cosas que puedo compartir con tu recuerdo
Miedos que querría olvidar
Tensiones que a veces me parten la espalda
Vivir se volvió más duro día a día
Ganas de apagar mis sentidos
Saber que estoy tan cerca
Y tan lejos
Disparate que nunca hay que dejar
Y luces que siempre pueden volver a brillar
Así sea aquí adentro
Ya no puedo convidarte con nada de lo que tengo
Pero espero que mis recetas se hayan quedado guardadas
En tu paladar
Mientras mi yo se aleja
Me duermo y me despierto
Y veo como las calles pasan
A veces me da un poco de miedo conocer el recorrido
Y no saber ni donde estoy
Pero creo que es como una central de colectivos
Y todos pasamos por ahí una vez
No importa cuantas vueltas demos
Cuando miramos el mapita, sabíamos que íbamos a llegar bien
martes, 19 de octubre de 2010
Yo guardo:
Guardo el amor de quien fuiste. Guardo las cosas que me diste. Guardo la voz de las experiencias que vivimos juntos, y las que vos me compartiste. Guardo mi amor por la persona que fuiste. Guardo innegablemente algunas de tus palabras que me pegaste y adopté para mí mismo. Guardo el peso de ciertas cosas que me hicieron más fuerte. Guardo los ideales que compartí con vos, al menos para poder revisarlos, y hacerlos crecer conmigo. Guardo, y no me incomoda, el sabor de tus besos, el calor de tu cuerpo, el color de tus ojos, y todo lo que con tu pasión me diste. Guardo clichés y anecdotas, y algunas veces las comparto en fiestas. Guardo mi memoria, aunque no le creo todo lo que dice: miente mucho, tanto para bien como para mal. Guardo las ideas que me dejaste, algunas a revisar y otras que están muy buenas.
Yo dejo:
Dejo las rabias viejas, que estúpidamente alguna vez guardé. Dejo las pesas que erroneamente me colgué de mis brazos (todos saben que el miedo a volar es muy grande). Dejo mi miedo a que no estés, a que te vayas. Dejo mi ego atrás, la mayor de mis anclas, el mayor de mis pesos: mi patético orgullo.
Yo reclamo:
Reclamo mi derecho a llorar, a ponerme mal y a estar bien, aunque no te lo reclame a vos. Reclamo mi derecho a hablarte si tengo ganas, a llamarte si en algún momento me hiciera falta, y fuese a vos a quien tubiese que recurrir. Reclamo mi derecho a dejar estas listas abiertas, para seguir agregando huevadas cuando tenga ganas. Reclamo mi derecho a huir si por alguna razón prefiero evitarte, aunque no reclamo ni acepto la deshonestidad.
Yo acepto:
Acepto que no me hables si no tenés ganas. Acepto que si vos me querés hablar, me hables. Acepto que si vos querés huir, huyas. Y acepto que vos dejes tus propias listas abiertas, para llenarlas con lo que te haga falta. Acepto la paz, el llanto, ponerse mal, y estar bien.
Y muchas cosas más.
Guardo el amor de quien fuiste. Guardo las cosas que me diste. Guardo la voz de las experiencias que vivimos juntos, y las que vos me compartiste. Guardo mi amor por la persona que fuiste. Guardo innegablemente algunas de tus palabras que me pegaste y adopté para mí mismo. Guardo el peso de ciertas cosas que me hicieron más fuerte. Guardo los ideales que compartí con vos, al menos para poder revisarlos, y hacerlos crecer conmigo. Guardo, y no me incomoda, el sabor de tus besos, el calor de tu cuerpo, el color de tus ojos, y todo lo que con tu pasión me diste. Guardo clichés y anecdotas, y algunas veces las comparto en fiestas. Guardo mi memoria, aunque no le creo todo lo que dice: miente mucho, tanto para bien como para mal. Guardo las ideas que me dejaste, algunas a revisar y otras que están muy buenas.
Yo dejo:
Dejo las rabias viejas, que estúpidamente alguna vez guardé. Dejo las pesas que erroneamente me colgué de mis brazos (todos saben que el miedo a volar es muy grande). Dejo mi miedo a que no estés, a que te vayas. Dejo mi ego atrás, la mayor de mis anclas, el mayor de mis pesos: mi patético orgullo.
Yo reclamo:
Reclamo mi derecho a llorar, a ponerme mal y a estar bien, aunque no te lo reclame a vos. Reclamo mi derecho a hablarte si tengo ganas, a llamarte si en algún momento me hiciera falta, y fuese a vos a quien tubiese que recurrir. Reclamo mi derecho a dejar estas listas abiertas, para seguir agregando huevadas cuando tenga ganas. Reclamo mi derecho a huir si por alguna razón prefiero evitarte, aunque no reclamo ni acepto la deshonestidad.
Yo acepto:
Acepto que no me hables si no tenés ganas. Acepto que si vos me querés hablar, me hables. Acepto que si vos querés huir, huyas. Y acepto que vos dejes tus propias listas abiertas, para llenarlas con lo que te haga falta. Acepto la paz, el llanto, ponerse mal, y estar bien.
Y muchas cosas más.
domingo, 17 de octubre de 2010
Por qué mentir? Por qué decir algo que no es? Por qué sentir cosas equivocadas, por qué sentir? Por qué darle lugar a un grupo de situaciones inequívocamente sufridas? Para qué mierda usar estas putas palabras?
Por qué ir y venir, por qué ser uno mismo, por qué mejorar, por qué poder hacer todo?
Por qué escribir esto, quizá, por qué
PQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQ
Hay días que me explota la cabeza, aunque nunca sea con estas preguntas.
Por qué ir y venir, por qué ser uno mismo, por qué mejorar, por qué poder hacer todo?
Por qué escribir esto, quizá, por qué
PQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQPQ
Hay días que me explota la cabeza, aunque nunca sea con estas preguntas.
viernes, 15 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
“No conoceréis al miedo. El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mi y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo.”
Letanía contra el miedo, de la Benne Gesserit
Frank Herbert
Letanía contra el miedo, de la Benne Gesserit
Frank Herbert
domingo, 3 de octubre de 2010
Estoy, como suelo hacer, usando la compu en horarios inusuales. Acabo de volver de un día largo y extenuante, con parcial incluido y una fiesta en la concha del pato con judo para festejar. Tengo una pierna hecha mierda, y un brazo que duele. Pero sobre todo tengo esa tristeza mañanera que me ataca siempre. Hoy caigo en cuenta del paso del tiempo, otra vez. Y lamento decirlo, pero hoy me doy cuenta de donde estoy parado. Las sensaciones por las que paso me vuelven medio loco, y las situaciones son algo irreal. Vivía en el pasado, hasta hace poco. Siempre mirando para atrás. Ahora no miro a ningún lado, y no sé si estaré mejor, pero quizá funcione. Los borbotones que tengo de amor siguen explotando cada tanto, y mi incapacidad para canalizarlos sigue patente. Hoy veo cuan intrascedente soy, y como paso y fluyo por la vida de las personas. Realmente no hay crítica alguna en todo esto, pero sí un llamado de atención a los insensibles, a los desconsiderados, y a los que quieran pasarse un rato a charlar.
Cada mañana que sale el sol
Siento salir, tristeza y dolor
Fluyen hasta apartar
Del tema, mi amor
No hay con qué decir,
No hay prisa ni qué vivir
Pero hay angustias
Que corren libres por Paris
En un rincón está lo demás
Sueños, recuerdos
Palabras y vos
La sensación de ser libre
Es sólo una fantasía
Mientras estemos ligados al temor
Cada mañana que sale el sol
Siento salir, tristeza y dolor
Fluyen hasta apartar
Del tema, mi amor
No hay con qué decir,
No hay prisa ni qué vivir
Pero hay angustias
Que corren libres por Paris
En un rincón está lo demás
Sueños, recuerdos
Palabras y vos
La sensación de ser libre
Es sólo una fantasía
Mientras estemos ligados al temor
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